Hace ya diez días, el 7 de enero de 2015, la revista francesa Charlie Hebdo fue atacada por terroristas en sus oficinas de París. La causa de este ataque terrorista fue la sátira por parte de la revista hacia Mahoma y el Islam. Doce personas murieron por los fanáticos, que poco o nada tienen que ver con la religión de los musulmanes.
Este ataque provocó, junto con el de supermercado judío, que la gente se manifestara en las calles de París contra el terrorismo y en favor a la libertad de expresión. En esa manifestación participó Netanyahu, el primer ministro de Israel; Mariano Rajoy, nuestro, lamentablemente, presidente del gobierno; Angela Merkel, canciller de Alemania, entre otras figuras políticas mundiales. Aquí viene la pregunta, señores: ¿acaso estas tres personas son las ideales para representar la libertad de expresión, entre otros tantos que participaron en la marcha de París? Mi respuesta es simple y rotunda, y no puede llevar a confusión: ¡no!
En Israel se han cometido violaciones de derechos humanos en Gaza; en España, la nueva ley «mordaza» es un claro ataque a la libertad de expresión; en Alemania, una nueva ley dificulta que la gente pueda informarse a través de internet.
¿Son acaso estos tres países sinónimos de la libertad de expresión? De nuevo, mi respuesta será rotunda: ¡no! Por lo tanto, ¿por qué estos tres representantes de sus respectivos gobiernos deciden acudir a París? Y ¿qué me decís del gobierno francés? ¿Acaso ellos no son irrespetuosos y contrarios a la libertad de expresión?
Puedo comprender que la gente haga protesta por un ataque terrorista, faltaría más, pero aquí va mi pregunta: ¿por qué ahora, y no antes? Durante un año, el Estado islámico ha sido manipulado y ocultado por los medios informativos. Nadie hablaba de las muertes en Siria ni en los países islámicos. Absolutamente nadie. Nadie habla ahora de los miles de muertos por los ataques terroristas en sus propios países. ¿Acaso la vida de los franceses es más valiosa que la de los musulmanes?
¿Por qué no han protestado un millón y medio de personas contra la violación de derechos en Gaza? ¿Por qué nadie ha levantado la voz por los dos mil muertos en Nigeria, pocos días atrás?
¿De qué sirve una manifestación contra el terrorismo, si tan solo lo aplicamos a nuestros países?
La libertad de expresión no debe de ser la excusa para matar gente, tampoco la democracia ni la libertad. Van a perseguir a los musulmanes, que, repito, poco o nada tienen que ver con los ataques terroristas; van a dar una patada a la democracia y van a impedir que la gente cruce nuestras fronteras. ¿Acaso queremos dar lecciones de democracia?
Ejércitos enteros aterrizarán en los países de Oriente Medio para luchar contra el estado islámico. ¿Acaso no provocará esto muertes de miles de inocentes, tal y como ha sucedido en las guerras de Oriente?
Poca o ninguna conclusión se puede sacar de aquí. Se están cometiendo horrores y atrocidades, pero sería un error pensar que se realizan desde un solo bando, porque es mentira. Se utiliza el nombre de Dios en vano, pero también el nombre de la libertad.
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